Vivimos un taller muy especial de lengua de señas.
Nuestros jóvenes compartieron este aprendizaje junto a Bryan, uno de nuestros beneficiarios que es sordo y cuya lengua natural es la lengua de señas. También nos acompañó la señora Ingrid, madre voluntaria que desde hace años se ha formado en este lenguaje para comunicarse con su hija sorda.
Este espacio nos recuerda que la inclusión se construye con pequeños gestos que abren grandes caminos: aprender a comunicarnos, reconocernos en la diferencia y fortalecer lazos de respeto y empatía en nuestra comunidad 💫.





